¡Olvidate del "No tengo qué ponerme" para siempre!

¡Olvidate del "No tengo qué ponerme" para siempre!

Colección Cápsula El Principito

Colección Cápsula El Principito

Desde pequeña he leído el libro El Principito de Saint Exupery tres veces.

La primera vez tenía 10 años, y quedé atrapada por la magia de la historia, con sus viajes de planeta en planeta colgándose de patos intergaláticos, zorros que hablan, adultos escépticos y sintiéndome plenamente identificada con el Principito: soñadora, aventurera, idealista.

La segunda vez fue ya más grande, a los 26 años, y para mi pesar tengo que reconocer que el papel del piloto ya me calzaba a la perfección, por lo que la historia la pude vivir desde el otro lado, de alguien que ha olvidado “cosas de niños” que ningún adulto debería perder.

La tercera vez ocurrió hace apenas un año, a mis 30 y pocos, y el motivo fue la búsqueda de un tema para esta colección. Intenté poner un poco de las dos Viviana que viven en mi, me tomé el trabajo serio de seguir un método creativo como lo hubiese hecho el Piloto, y la libertad de darle rienda suelta a mi imaginación, tal cual lo hubiera hecho El Principito.

Desde pequeña he leído el libro El Principito de Saint Exupery tres veces.

La primera vez tenía 10 años, y quedé atrapada por la magia de la historia, con sus viajes de planeta en planeta colgándose de patos intergaláticos, zorros que hablan, adultos escépticos y sintiéndome plenamente identificada con el Principito: soñadora, aventurera, idealista.

La segunda vez fue ya más grande, a los 26 años, y para mi pesar tengo que reconocer que el papel del piloto ya me calzaba a la perfección, por lo que la historia la pude vivir desde el otro lado, de alguien que ha olvidado “cosas de niños” que ningún adulto debería perder.

La tercera vez ocurrió hace apenas un año, a mis 30 y pocos, y el motivo fue la búsqueda de un tema para esta colección. Intenté poner un poco de las dos Viviana que viven en mi, me tomé el trabajo serio de seguir un método creativo como lo hubiese hecho el Piloto, y la libertad de darle rienda suelta a mi imaginación, tal cual lo hubiera hecho El Principito.

Paleta de Colores

Paleta de Colores

Método Creativo: La Historia

La inspiración para esta colección surge a partir de la historia de cuatro amigos que se conocen desde la infancia, que nacieron y se criaron en el mismo barrio.

Tenemos a Rose, diseñadora de modas, que se encuentra a punto de sacar una nueva colección para su marca.

En una reunión con sus amigos Renard, Volant y Roi, recuerdan una divertida anécdota de su infancia en la que montaron una obra de teatro en su barrio personificando a los principales personajes del libro El Principito de Saint Exupery.

En la obra que montaron para familiares, amigos y vecinos, Rose hizo de la rosa, Renard se convirtió en el zorro, Volant quiso ser el piloto que se pierde en el desierto y Roi se calzó el papel principal de El Principito.

Entre risas y recuerdos, Roi le sugiere a Rose la idea de que, inspirándose en aquella interpretación que hicieron hace más de 10 años atrás, arme una colección de ropa colorida y alegre. Después de todo calza perfecto con su marca.

A Rose le encanta la idea y quiere ir un poco más allá. Entonces le pide a sus amigos que cada uno arme un moodboard inspirado en su vida y el personaje que les tocó aquella vez, junto a un pasaje del libro. De esta manera podría darle un toque más personal y creativo.

Porque, seamos sinceros, el tema de El Principito ya está un poco gastado en varios rubros de este mundo.

Método Creativo: La Historia

La inspiración para esta colección surge a partir de la historia de cuatro amigos que se conocen desde la infancia, que nacieron y se criaron en el mismo barrio.

Tenemos a Rose, diseñadora de modas, que se encuentra a punto de sacar una nueva colección para su marca.

En una reunión con sus amigos Renard, Volant y Roi, recuerdan una divertida anécdota de su infancia en la que montaron una obra de teatro en su barrio personificando a los principales personajes del libro El Principito de Saint Exupery.

En la obra que montaron para familiares, amigos y vecinos, Rose hizo de la rosa, Renard se convirtió en el zorro, Volant quiso ser el piloto que se pierde en el desierto y Roi se calzó el papel principal de El Principito.

Entre risas y recuerdos, Roi le sugiere a Rose la idea de que, inspirándose en aquella interpretación que hicieron hace más de 10 años atrás, arme una colección de ropa colorida y alegre. Después de todo calza perfecto con su marca.

A Rose le encanta la idea y quiere ir un poco más allá. Entonces le pide a sus amigos que cada uno arme un moodboard inspirado en su vida y el personaje que les tocó aquella vez, junto a un pasaje del libro. De esta manera podría darle un toque más personal y creativo.

Porque, seamos sinceros, el tema de El Principito ya está un poco gastado en varios rubros de este mundo.

Textos Inspiracionales

La Rosa

− Pero sí… Yo te amo – le dijo la flor –. Tú no lo sabes, y es por mi culpa. Ahora ya no tiene ninguna importancia. Pero has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz… Deja tranquila esa campana de cristal. Ya no la quiero…
– Pero el viento…
– Ya no estoy tan resfriada… el aire freso de la noche me hará bien. Soy una flor.
– Pero los animales…
– Bien vale soportar dos o tres gusanos si quiero conocer un día las mariposas. Parece que son tan lindas… Y ¿quién, si no ellos, vendrá a visitarme? Ay, tu estarás tan lejos. Y en cuanto a los animales grandes, ya no les tengo miedo. ¡Yo tengo mis propias garras!
Y le mostró inocentemente sus cuatro espinas. Por fin dijo:
– No te demores más, que así es peor. Tú decidiste partir. Vete.
Porque ella no quería que el Principito la viese llorar. Era una flor tan orgullosa.

El Principito

– “A este pobre farolero”, se dijo el Principito, siguiendo su camino, “a éste lo despreciarían todos los demás: el Rey, el Vanidoso, el Borracho, el Hombre de Negocios. Y sin embargo es el único que a mí no me parece ridículo. Quizás porque se ocupa de otra cosa que de sí mismo.”.
El Principito suspiró, lamentándose, y se dijo: “Este Farolero es el único del que yo hubiera podido hacerme amigo. Pero su planeta es verdaderamente muy pequeño. No hay lugar para dos…”.
El Principito no se atrevía a aceptar que hubiera querido vivir en ese planeta bendito… ¡a causa de sus mil cuatrocientas cuarenta puestas de sol por día!

El Zorro

− Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Así que me aburro un poco. Pero si tú me domesticas, en mi vida saldrá el sol. Conoceré un ruido de pasos distinto de todos los demás ruidos de pasos. El ruido de los pasos de los otros me hará esconderme bajo tierra. Pero el ruido de tus pasos, como una música, me hará salir de mi hoyo. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá abajo, esos campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí no tiene ninguna utilidad. Los campos de trigo no me hacen pensar en nada. ¡Eso es muy triste! Pero tú tienes el pelo del color del oro. Y será maravilloso. Cuando me hayas domesticado, el trigo, que es dorado, me hará acordar a ti. Y yo amaré el silbido del viento en el trigal…
El Zorro hizo silencio y miró largamente al Principito.
− Por favor, domestícame. − dijo.

El Piloto

Ahora ya me he consolado un poco. No del todo, quiero decir. Pero estoy seguro de que el Principito volvió a su planeta, porque, al amanecer, ya no encontré su cuerpo. No era un cuerpo tan pesado… Y amo, por las noches, escuchar las estrellas. Suenan como cinco millones de cascabeles.
Pero además sucedió algo extraordinario. Al bozal que dibujé para el Principito me olvidé de añadirle una correa de cuero. El Principito no debe de haber podido atar nunca a su ovejita. Por eso me pregunto, ¿qué habrá pasado en su planeta? ¿Se habrá comido la flor, esa ovejita?
A veces me digo: “Seguro que no. El Principito todas las noches, encierra a su flor en una campana de vidrio y vigila muy bien a su ovejita”. Entonces soy feliz. Y las estrellas ríen para mí, dulcemente.
Pero otras veces me digo: “Con distraerse una vez, ya basta… Y acaso el Principito se olvidó, una noche, de poner su campana de cristal, o acaso la ovejita se le escapó una noche, sin hacer ruido…”. Y entonces se me antoja que los cascabeles son lágrimas.

La Rosa

− Pero sí… Yo te amo – le dijo la flor –. Tú no lo sabes, y es por mi culpa. Ahora ya no tiene ninguna importancia. Pero has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz… Deja tranquila esa campana de cristal. Ya no la quiero…
– Pero el viento…
– Ya no estoy tan resfriada… el aire freso de la noche me hará bien. Soy una flor.
– Pero los animales…
– Bien vale soportar dos o tres gusanos si quiero conocer un día las mariposas. Parece que son tan lindas… Y ¿quién, si no ellos, vendrá a visitarme? Ay, tu estarás tan lejos. Y en cuanto a los animales grandes, ya no les tengo miedo. ¡Yo tengo mis propias garras!
Y le mostró inocentemente sus cuatro espinas. Por fin dijo:
– No te demores más, que así es peor. Tú decidiste partir. Vete.
Porque ella no quería que el Principito la viese llorar. Era una flor tan orgullosa.

El Principito

– “A este pobre farolero”, se dijo el Principito, siguiendo su camino, “a éste lo despreciarían todos los demás: el Rey, el Vanidoso, el Borracho, el Hombre de Negocios. Y sin embargo es el único que a mí no me parece ridículo. Quizás porque se ocupa de otra cosa que de sí mismo.”.
El Principito suspiró, lamentándose, y se dijo: “Este Farolero es el único del que yo hubiera podido hacerme amigo. Pero su planeta es verdaderamente muy pequeño. No hay lugar para dos…”.
El Principito no se atrevía a aceptar que hubiera querido vivir en ese planeta bendito… ¡a causa de sus mil cuatrocientas cuarenta puestas de sol por día!

El Zorro

− Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Así que me aburro un poco. Pero si tú me domesticas, en mi vida saldrá el sol. Conoceré un ruido de pasos distinto de todos los demás ruidos de pasos. El ruido de los pasos de los otros me hará esconderme bajo tierra. Pero el ruido de tus pasos, como una música, me hará salir de mi hoyo. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá abajo, esos campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí no tiene ninguna utilidad. Los campos de trigo no me hacen pensar en nada. ¡Eso es muy triste! Pero tú tienes el pelo del color del oro. Y será maravilloso. Cuando me hayas domesticado, el trigo, que es dorado, me hará acordar a ti. Y yo amaré el silbido del viento en el trigal…
El Zorro hizo silencio y miró largamente al Principito.
− Por favor, domestícame. − dijo.

El Piloto

Ahora ya me he consolado un poco. No del todo, quiero decir. Pero estoy seguro de que el Principito volvió a su planeta, porque, al amanecer, ya no encontré su cuerpo. No era un cuerpo tan pesado… Y amo, por las noches, escuchar las estrellas. Suenan como cinco millones de cascabeles.
Pero además sucedió algo extraordinario. Al bozal que dibujé para el Principito me olvidé de añadirle una correa de cuero. El Principito no debe de haber podido atar nunca a su ovejita. Por eso me pregunto, ¿qué habrá pasado en su planeta? ¿Se habrá comido la flor, esa ovejita?
A veces me digo: “Seguro que no. El Principito todas las noches, encierra a su flor en una campana de vidrio y vigila muy bien a su ovejita”. Entonces soy feliz. Y las estrellas ríen para mí, dulcemente.
Pero otras veces me digo: “Con distraerse una vez, ya basta… Y acaso el Principito se olvidó, una noche, de poner su campana de cristal, o acaso la ovejita se le escapó una noche, sin hacer ruido…”. Y entonces se me antoja que los cascabeles son lágrimas.

Galería de Imágenes

Prensa

Copyright @ ViviCheruti

error: Content is protected !!

Descubrí tu Paleta de Colores Ideal

Aprendé a organizar tus prendas por los colores que más te favorecen.

No sólo vas a ahorrarte un montón en ropa, sino que vas a poder combinar todo de una manera más fácil y práctica. 

A cambio de tu nombre y tu correo te regalo una guía completa para que descubras tus colores. ¡Olvidate del "No tengo Qué Ponerme"!

¡Ahí te va el Test de Colorimetría!

Pin It on Pinterest